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Somos dos familias de Burriana con más de cuatro generaciones dedicadas al cultivo de la naranja.
Durante más de un siglo los clientes han podido degustar nuestras naranjas a través de los comerciantes, ahora Ole mi huerta!! quiere que usted pueda saborear nuestras naranjas directamente, sin intermediarios, recién cogida del árbol con su sabor y frescor originales.

Al hablar de la naranja en Burriana es hablar de una tradición centenaria que forma parte de la vida de muchas familias de Burriana. También, por su importancia y carácter pionero, es una parte muy significativa de la historia de la naranja en la Comunidad Valenciana.


Naranjas de la China y chinos mandarinos...
 
Inicialmente el cítrico que se conocía en Europa ya desde antes de los griegos era el cidro, "citrus medica". El cidro por su sabor amargo no se consumía como fruta sino que, como su nombre científico indica, era para uso medicinal y también, por su aroma, se utilizaba su piel en repostería.
La naranja amarga, "citrus aurantium", tiene su origen en la zona del sureste de China, Indochina e India y fueron los árabes en el siglo IX quienes la trajeron a Europa. Su nombre proviene del sánscrito "nâranga" que es como se llamaba en la india a este fruto; nombre que con alguna variación es el que se usa en Europa para denominar a las naranjas que se consumen hoy en día.
La naranja dulce, "citrus sinensis", también proviene de Asia y se cree que fueron los genoveses a través de sus rutas comerciales quienes la introdujeron en Europa en el siglo XV.
Por ultimo, la mandarina, "citrus reticulata", apareció en Europa a principios del siglo XIX. Por su origen chino se le puso el apelativo de "mandarino" en alusión jocosa al nombre de los mandatarios en China; al final esta ha sido la palabra con la que se denomina hoy en día.
 
Si bien la naranja dulce llego a España en el siglo XV, el cultivo de la naranja se realizaba principalmente en Andalucía y su producción estaba mas bien orientada al autoconsumo y a cierto comercio a nivel comarcal.
A finales del siglo XVIII fue cuando en la Comunidad Valenciana se inicio el cultivo del naranjo dulce. Concretamente en dos lugares, uno al norte en la zona de la Plana de Castellón y otro al sur en Carcajente.
 
En lo que respecta a la mandarina, en 1845 el conde de Ripalda inicia la aclimatación de injertos en Valencia. No es hasta 1856 cuando en la zona de la Plana de Castellón, por su clima y características,  José Polo inicia exitosamente el cultivo del mandarino.
 

Los orígenes del comercio de la naranja

Los mallorquines fueron los pioneros en el comercio de la naranja. Concretamente en Soller, existen documentos oficiales de finales del siglo XVIII en los que se hacen disposiciones respecto a la exportación de naranjas.
En esa época el comerciante era el propietario de la embarcación que compraba directamente la cosecha al agricultor y la transportaba al sur de Francia y Cataluña para venderla.
Es por esa dualidad entre comerciante y transportista que a principios del siglo XIX por problemas de enfermedades en los cultivos de Mallorca los comerciantes migraron a la costa valenciana y el cultivo en la zona de levante comenzó a adquirir importancia.

Concretamente entre 1825 y 1830 comienza el cultivo y exportación de la naranja en la zona de la Plana de Castellón (primero Villareal y luego Almazora y Burriana).
En 1849 se realizo la primera exportación naranjas a Inglaterra.
 
En 1860 armadores valencianos construyeron en Inglaterra el barco de vapor Turia creando una linea regular a Londres para la exportación de naranjas.
 
En la década de 1860 a 1870 el auge de las exportaciones hace que los marjales, zonas donde se cultivaba trigo y cáñamo, fueran convertidos en naranjales. De este modo el cultivo que originariamente fue en la zona de Carcajente y la de la Plana se fue extendiendo paulatinamente por la Comunidad Valenciana.

Concretamente en Burriana se pasó de 400 huertos en 1840 a ocupar el 85% de la superficie de cultivo del municipio a finales de siglo XIX. 


El cultivo y la exportación en el siglo XIX


La naranja en el siglo XIX se exportaba por vía marítima, pues el transporte terrestre era complicado. Burriana, debido a su situación costera, era el punto de salida de toda la naranja producida en la provincia. El volumen total de lo embarcado desde Burriana representaba, según el año, entre el 20 y el 30% del total de la exportación española.
 
El embarque, concretamente, se hacia en el Grao de Burriana. Esa zona de la costa está justo al lado del "Clot de la Mare de Deu", que es una zona húmeda por la que en la antigüedad corrió un río lo cual ha hecho que exista una pequeña rada en la que puedan fondear los barcos.
Las cajas se transportaban en grandes carros tirados por caballos al Grao, allí había almacenes en primera línea de playa donde se confeccionaban las cajas a exportar.  

Sin embargo, en aquel tiempo embarcar las cajas de naranjas no era una tarea fácil; no tanto porque las cajas normales pesaran 50kg y las grandes 100kg, sino por el pequeño detalle que no había puerto.
Para el embarque se utilizaban barcazas varadas en la orilla que una vez cargadas se arrastraban hacia el mar por bueyes.  Aunque parezca rudimentario el proceso tenía su ingenio pues además de utilizar palos para deslizar la barca, se utilizaba un sistema de poleas; una llamada "top" era un ancla situada dentro del mar y la otra llamada "home mort" era un enganche de hierro situado en tierra, de este modo se lograba aplicar y multiplicar adecuadamente la fuerza para varar o sacar las barcazas. Aun así se trataba de un trabajo duro y requería de hombres llamados "banyaors" que en pleno invierno tenían que meterse en el agua para enganchar y desenganchar la barcaza a la yunta de bueyes.


Otro método era la "cárrega en surá" en la cual, cuando el mar lo permitía, se entraba en el mar con la caja al hombro y se depositaba en la lancha.



El siglo XX, Burriana, París y Londres.

A finales del siglo XIX las volumen de las exportaciones no paraba de crecer, gracias a el aumento de la demanda y la labor de los primeros comerciantes que se aventuraron en el extranjero con escasa formación y hablando únicamente valenciano.
Los mercados principales eran Inglaterra y Francia, por ello al ver los burrianenses la relevancia de la ciudad se acuño frase de "Burriana, París y Londres", en cierto modo fanfarrona pero reflejaba el orgullo de ser burrianense (y que hoy en día sigue en parte vigente..).


Dado el volumen de las exportaciones era obvia la necesidad de tener un puerto en Burriana.
En 1898 unos comerciantes de fruta londinenses, Isaac & Sons, construyo un embarcadero cuya vida fue un tanto efímera pues ese mismo año el buque inglés "Breidablick" lo dejo maltrecho y aunque fue reconstruido al final un ciclón acabó con el años más tarde.
Como la exportación de naranja sigue aumentando, en 1903 el burrianense Joaquín Peris Fuentes, consiguió la concesión a título particular para crear un puerto comercial y en 1910 presentó un proyecto para su construcción a cargo de una sociedad anónima.
Sin embargo el proyecto no prosperó y en 1917 no tuvo otra opción que vender al ayuntamiento la concesión que tanto esfuerzo y dinero le costó.

Las cosas cambiaron con la entrada en escena de Jaime Chicharro, Diputado a cortes por el distrito de Nules, que con sus gestiones logro que se aprobaran en Cortes los presupuestos para el puerto y su ferrocarril por un montante de mas de 6 millones de pesetas.
El plan definitivo fue confeccionado por el ingeniero Luis Oliveros, en 1923 se adjudicaron las obras D. José Friberg, pero no fue hasta 1925-26 cuando se logró el impulso final del Directorio civil de Primo de Rivera para iniciar las obras.
En 1927 desde el dique de Levante se cargo el primer barco con naranjas en sus bodegas y en 1932 se finalizo el puerto.
En señal de gratitud, Jaime Chicharro, natural de Torralba de Calatrava (provincia de Ciudad Real), fue declarado hijo adoptivo de Burriana.



La situación actual

Se podría decir que hasta la decada de los sesenta la frase "Burriana, Paris y Londres" ha seguido vigente, pues el cultivo de la naranja no sólo era rentable para los comerciantes sino también para los agricultores.

Sin embargo a partir de los setenta la situación, tanto en Burriana como en el resto de la Comunidad Valenciana, ha cambiado. El cultivo de cítricos se ha globalizado y ahora no prima la calidad sino el precio.

Ante este panorama, el cultivo ha dejado de ser rentable, pues no sólo es necesario que el clima durante el año depare una buena cosecha sino que los precios que se pagan por la naranja den para cubrir costes.

Por tanto, toca renovarse o morir. Dada la diferencia de precios entre el origen y lo que paga el consumidor final una de las alternativas es saltarse a todos los intermediarios y aprovechando las nuevas tecnologías hacer llegar un producto de gran calidad directamente al consumidor.


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Viernes 28 de noviembre:

Las mandarinas ya estan maduras!!

Cuando quiera puede realizar su pedido.

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